Muy de mañana, mucho antes de que los colores rodasen y jugase con la pradera, en lo alto de una pequeña roca el sonido palpitante y rítmico de los pies emprendiendo una alegre marcha irrumpió y absorbió la atención de los seres del bosque. Una mirada atenta y disfrazada emanaba de los ojos que cual burbujas jugando en el viento paseaban por el tiempo y brisa del paisaje.
Una semilla se oyó caer de un árbol y la mirada se detuvo en el punto que sugirió el nacimiento de aquel sonido, la marcha alegre de los pasos se detuvo con súbito desplante militar y los pasos del sigilo condujeron a la pequeña y aventurera esfera exiliada del árbol.
Sus grandes y disimulados ojos sugirieron una mirada atenta, la semilla parecía dormida y este hecho causo gran curiosidad a los ojos de la ardilla-conejo, con felino sigilo se acerco siguiendo de paso pequeño en paso en pequeño. La semilla abrió los ojos…… la ardilla-conejo serró los ojos!!!, pues el súbito acontecimiento le recordó sus adentros. Abriendolos de nuevo la ardilla-conejo con acechante mirada y voz tintineante e insegura sólo limitose a decir “Hola”. Esta palabra no cambió en nada lo sucedido, la semilla mantenía los ojos abiertos, completamente inmóvil, pero… qué nos hace pensar que una semilla con ojos necesariamente tiene que moverse para dar indicio de vida???, evidentemente este era el caso, la ardilla-conejo frente estaba a una semilla con ojos!! pero inmóvil!!, un pequeño circulo que reflejaba hermosos colores dorados fruto del reflejo del alba en las gotas que reposaban sobre su piel como el digno regalo de la brisa.
La semilla, la redonda esfera portadora de la esencia del árbol, dos círculos describía en su superficie, dos círculos con pequeñísimas grietas que se bifurcaban asemejando el crecer de las ramas del árbol se perdían reflejadas en las pupilas de su atenta observadora, grietas y más grietas hipnotizaron a la ardilla-conejo, pues sinuosas líneas dibujabanse a costa de líneas semejantes, de esto se dio cuenta, pero también observó que la semilla a parte de eso asemejaba a un bonito sol, una esfera brillante posada sobre el piso del bosque, una pequeña esfera con hermosos círculos en su superficie.
--Esta semilla es muy hermosa, y por lo tanto muy sabrosa- pensó la conejo-ardilla—La guardaré para un momento de hermosa y merecedora hambre!!—concluyó--.
Así prosiguió el día y caminar, del sol y de la ardilla-conejo, hasta que ambos se acostaron dando el paso previo a la nueva alba. Y sin falta de precisión profética el alba surgió y fue testiga de….
…una vez mas el alegre y matinalmente despreocupado caminar de la ardilla conejo… que gritando cantaba...
“♫♪Soy la ardilla conejo
Salgo caminando las mañanas
Y de hambre no me quejo
Porque nunca más mañana
De hambre no tendré ningún hueco♪♫”
Claro estaba que la hermosa semilla que encontró el día anterior la había vislumbrado e ingenuamente pensaba que esa semilla era la solución a no buscar mas semillas, pues la encontrada le saciaría eternamente el hambre. Sin quitar ese pensamiento de su mente recorrió el bosque como habitualmente lo hacen los habitantes ardillas-conejo.
Camino y se meció, sobre las ramas y sobre las hojas, brincó de una piedra a un árbol, y de un árbol a una piedra, se rascó con una barita y jugo un poco con la tierra que descuidadamente la empapó de polvo estropeando su engalanado traje y pelaje marsupial. Al ver esto y darse cuenta de semejante tragedia asomose en su carita una expresión de improvisada y preocupada admiración, una lagrima casi llama a la puerta de sus parpados y cual perro arrepentido con su rabito entre las patas corrió trépidamente de un extremo del bosque a otro, nada podía detenerla y su paso era más que veloz.
Cuando llegó al río asomó su carita en el reflejo, la luz cristalina le sugirió sumergirse y bañarse con la voz y caricia del agua. El alivio no se espero por mucho tiempo, una vez más la ardilla-conejo engalanaba su marsupial pelaje que se peinaba hermosa y coquetamente hacia atrás cada vez que se asomaba en el reflejo del río sin nunca perder su galanezca actitud.
Viendo su reflejo y sin darse cuenta, a hablar comenzó consigo misma. Al pasar de un rato hablaba con el río, --Por qué hay otra como yo en tu reflejo??—preguntó al río.
--Porque es tu reflejo, precisamente, todo el mundo puede reflejarse en el reflejo-
--Entonces… en el mundo del reflejo hay otra como yo??? --- si contestó el río
--pero… cómo puedo reflejar el mundo si no puedo llevar tu reflejo en mi bolso??—
--Mi reflejo no llevar puedes, porque es mío, pero puedes encontrar reflejo en un espejo- terminó el río.-
Al oír estas palabras la sonrisa de la ardilla-conejo se dibujó presurosamente, los saltos y pasos de la alegría la condujeron de nuevo a casa.
Así prosiguió el día y caminar, del sol y de la ardilla-conejo, hasta que ambos se acostaron dando el paso previo a la nueva alba. Y sin falta de precisión profética el alba surgió y fue testiga de….
…los saltos gustosos y despreocupados de una vez mas…… “la ardilla-conejo” que esta vez llevaba un espejo que guardó en su saco marsupial antes de salir de casa, pues como todos ya sabrán es de ocio y profesión el guardar toda clase de objetos brillantes a las ardillas-conejo.
Caminando iba y caminando venía la ardilla-conejo, cuando un pequeño pichón que despreocupada y distraídamente volaba chocó con la ardilla conejo…. Sólo algo parecido a un “¡PUM!!!” se escucho cuando la voz temblorina del ave dijo:
--Quién eres??—
“♫♪Soy la ardilla conejo
Salgo caminando las mañanas
Esperando encontrar algún espejo
Para nunca más mañana
Salir en busca de un espejo♪♫”
Contesto la ardilla-conejo.
--Y para qué quieres un espejo???—
La ardilla-conejo con sus cuatro dedecillos de cada mano hurgó en su saco marsupial palpando las cuatro esquinas de un objeto, que sacó e identifico como su espejo.
Respondiendo con una pregunta a una pregunta dijo:
--Ves este pequeño espejo???—
--Si-
--Ves esta pequeña semilla???—
-Si- contestó de nuevo-
prosiguió la ardilla-conejo
--Busco compañero complemento de este espejo
para así saber cual es su reflejo,
pues ahora no sabe cual es su forma
reflejada en un espejo.
Ahora está solo, pero conociendo a alguien como él sabrá lo que es amar,
pues ahora refleja formas
ajenas a la suya…
no una semejante a él
para así con ella
formar uno solo en la unidad.
Él y yo- dirigiéndose al espejo- hemos prometido ayuda mutua
Ya que en el amorío mutuo
y reflejado de ambos espejos
yo habré de colocar esta semilla
que se habrá de reproducir al viajar infinitamente en el amor mutuo y reflejado de ambos espejos, así, tendré muchas semillas, ya no buscaré alimento!!! y los enamorados frente a frente encontraran en el reflejo del reflejo amor reflejado eternamente…… ♥--.
ARTURO GARCIA ANAYA
12/06/2011