miércoles, 20 de marzo de 2013

Una Chica curiosa


Leía sobre las diferentes formas de semejanza y su semántica en el siglo XVI, una voz interrumpió mi lectura a bordo del metro, dijo --¿de qué trata el libro?-Miquel Fuco...- silencio-, la pronunciación del nombre del autor me pareció simpática, deje las palabras del libro en el aire, dirigí mi mirada hacia la voz; una chica de lindo vestido y cabello castaño me miraba, balbucee algunas ideas que puede recordar de las primeras páginas, añadí otras sobre la clase y otros libros. La chica me miró y me pidió que le leyera, arribamos a centro médico, pasajeros bajaron y un asiento se desocupó, frente a mis ojos un señor me cedía el asiento, a un costado de ella me senté, leí algunos párrafos; en los túneles subterráneos un oído se inclinaba para escuchar mejor. La personalidad de esa joven mujer permaneció en el anonimato mas no su curiosidad y serenidad interior, en su silencio ante mi lectura y en mi  silencio ante su recuerdo. 

Balderas llegó frente a una platica incipiente, pero el libro ya había logrado su mágica encomienda de reunir a dos mentes, de quien dicta y quien escribe; del autor y de quien escucha su pluma. La chica se levantó, agradecimos según el momento y se despidió, yo, por mi cuenta, atónito cuestionaba su condición angelical, su curiosidad y su saber; al final mi asombro culminó con una larga sonrisa. ♥

Arturo García Anaya