Como
parte esencial de las investigaciones históricas es fundamental no sólo para el
historiador, sino también para el común de las personas, trabajos y oficios;
para favor de la conciencia el tener conocimiento pleno del espacio con el cual
cada uno de los seres interactua.
Para el caso de los mexicanos y
demás habitantes de nuestro continente preguntarse o planearse objetivos
relacionados con la interacción de su ser con el espacio puede llevarle a
experimentar temporalmente diferentes formas culturales, hábitos de vida,
maneras de subsistir. Atendiendo el origen como una señal o como un ícono particular
en el acontecer de un evento singular de una época, encontramos que los actos
fundacionales como: la construcción de una cosmópolis, el empleo de una nueva
técnica material o intelectual; marcan en la línea del tiempo una referencia
para el cálculo de proporciones temporales, periodizaciones, los llamados
procesos históricos con los cuales el historiador puede componer su oficio o
emitir una verdad comprendida entre los extremos de una línea temporal
ascendente o en el punto temporal donde el ciclo asciende o recurre.
En México el mestizo, su imaginario
y concepto se comienza a formar desde el encuentro europeo con los anahuacas,
habitantes de este continente. Desde el naufragio de Gonzalo Guerrero,
resultado desastroso de mares inconocibles, tuvo como primer buen término una
de las primeras familias mestizas en nuestra patria; si los normandos llegaron
al actual Golfo de México y generaron familias hasta ahora no se tiene registro
desastroso, para el caso de la primera familia mestiza mayense, fundada por
Gonzalo Guerrero, tampoco es el caso ya que fue reconocido como hombre
semejante dentro de una sociedad ajena a él, llegando al grado de negativa ante
la llamada de Hernán Cortés, decidiendo bajo su voluntad y por libertad de su
familia y de su pueblo combatir las fuerzas militares europeas que acometieron
en contra de la población nativa de nuestro continente. De esa manera
ejemplifico la interacción del ser en este continente, el mundo del Anáhuac, a
partir de un caso particular en donde dos orígenes sociales, culturales y
familiares se concilian respetando los seres originarios de su ecosistema y
geografía.
Si atendemos a otro punto que pueda
indicarnos el origen del mestizo encontraremos que, por definición, al resultar de la unión entre un indígena y
un europeo, pertenece al grupo familiar en donde los hijos o bien todos son
mestizos o aquel en donde se incluyen criollos o hijos naturalmente europeos;
para el caso de este segundo conjunto familiar tenemos que el español bien sea
hombre o mujer tienen amante indígena, bajo ése calificativo o como concubina,
tomada como sirviente o esclava, para el caso de las mujeres indígenas. Lo que
nos lleva a una situación de medios hermanos políticamente hablando, pues el
lazo de sangre es indiscutible, siendo así las medias hermandades el origen de
persecuciones, injusticias, diferencias en el trato o en el reconocimiento
legítimo. Cabe subrayar el reconocimiento legítimo pues éste es el origen de
disputas nobiliarias, testamentarias, legales en muchos sentidos. En términos
domésticos el mestizo es hermano por igual ante un mismo padre o ante una misma
madre, la igualdad ante ambos implica cierta ‘adopción’ en la familia
legalmente reconocida o una unión espiritual por medio de alguno de los
sacramentos para el caso del reconocimiento cristiano de los hijos, importante
a señalar para el caso de nuestro país mayoritariamente cristiano.
Al respecto de los mestizos Ruggiero
Romano y Alberto Tenenti registran: “…los mestizos… a veces adoptados por los
padres, se encontraron, en el fondo fuera de ambas comunidades [la española y
la indígena]”. Respecto a la unión de esposos españoles con mujeres indígenas,
bajo el mismo techo de la esposa española tenemos que: “…será de tipo
rigurosamente español, con todos los principios de la familia española […] sus
hijos vivían en cocinas, en los patios secundarios criados por indias, jugando
con amiguitos indios[1] y mestizos (estos últimos
[…] medios hermanos)”[2].
Visto de esta manera el mestizo
desde un origen presenta cierto problema legal y familiar dentro de una
sociedad que le ha tomado por bandera, el nacionalismo e historiografía liberal
escrita durante el siglo XIX, sumado al ímpetu nacionalista de la revolución
mediante el discurso nacionalista del PRI y el movimiento cultural iniciado por
Vasconcelos hicieron del mestizo la imagen ideal y realizada del mexicano a
través de toda su historia, cabe cuestionarnos, en el ámbito legal y familiar,
si el común de los mexicanos se identifica con esta imagen y si en realidad ha
llegado a la solución de los problemas que la media hermandad ha provocado a
costa de sangre y muerte con tal de imponer cierta ley o apellido, cierto padre
o cierta madre. En términos domésticos y funcionales una familia saludable en
un entorno cultural estable permanece firme ante cualquier avenencia del
tiempo, el Archivo General de la Nación es un claro ejemplo de la variedad
cultural y familiar que ha presentado México desde el surgimiento del mestizo,
pues en dicho archivo se encuentra numerosa documentación legal y eclesiástica
que bien pueden ejemplificar estas líneas.
Dicho esto ahora cabe decir que
tanto mestizos como criollos perteneciendo a una familia pueden tener un mismo
reconocimiento frente a sus padres, incluso con los de más abolengo, básteme
decir: los muchos títulos nobiliarios que llegaron a ostentar muchos mulatos,
es decir, ni por la unión de blanco y negro se pudo asegurar la deslegitimación
e irreconocimiento de los hijos; entre españoles e indígenas no fue la
excepción.
Esta nueva aculturación que se ha
presentado en México desde el encuentro de los mundos también es observable en
las familias de otros estratos, por ejemplo, muchos hacendados o indígenas
ocultaban o protegían a sus hijos mediante la imposición u omisión de uno de
sus apellidos, para asegurar el porvenir de los niños, algunos fueron
mecanismos para librarse de la encomienda o del hacendado y los abusos que
llegaron a implicar.
Dicho lo anterior tenemos que el
mestizo al igual que el indígena podría tener otra ‘suerte’, la de hijo
ilegitimo o irreconocido, lo que le llevó a una condición de “nepantla”, entre
banderas o sin bandera, lo que le llevaría a un abismo de conciencia o de
razón. Al ser visto como el indígena o el mestizo que ya no es, aquél que no es
recordado porque no talla grandes monolitos o alza grandes teocalis puesto que
el religioso y nacionalista que le recuerda como el gran guerrero rojo
indígena o mestizo de bronce, le
prohibió construir sus hermosos teocalis, sus magnas piedras.
A
final de cuentas la condición restante a los ojos de la historia también quedó
demostrada, no cabe si quiera hacer la indagación filosófica o idealista: una
española hubiese aceptado la esposa indígena de su esposo, incluso bajo su
mismo techo, no por nada cuando la esposa de Gonzalo Guerreo cuando se enteró
de la condición familiar de su esposo después de su naufragio al oír que Hernán
Cortés pedía su regreso contesto: “Mira con qué viene este esclavo a llamar a
mi marido; íos vos y no curéis de más pláticas”[3]. Preguntarse ahora si la
familia indígena cabe en la española o a la inversa resultaría un anacronismo,
lo que cabe reflexionar es la condición familiar, legal y verdaderamente
libertaria[4] de todas las familias del
país, al final si el mestizo es ejemplo ¿cuáles de sus pasos debemos seguir,
cuál de todas sus condiciones nos es digna heredar?.
Recomendación Bibliográfica ;) ;D :)
Bonfil Batalla, Guillermo, “Identidad Nacional y Sobre la ideología del mestizaje” en: Obras escogidas.
Selección de Lina Odena. Tomo 4. México INI- INAH- CIESAS, p. 397- 423, versión PDF
Días
del Castillo Bernal, Historia verdadera
de la conquista de la Nueva España, Ed. Trillas, México, 2012, p. 591.
Romano Ruggerio y Teneti
Alberto, Los fundamentos del mundo
moderno, 23° ed., S. XXI ed., México, 1992, p. 328.
[1]
Cita tomada del sitio electrónico: http://www.mexicodesconocido.com.mx/jeronimo-de-aguilar-y-gonzalo-guerrero-dos-actitudes-frente-a-la-historia.html
consultado el 24 de abril de 2016 a las 22:00hrs; aquí la obra impresa: Bernal
Días del Castillo, Historia verdadera de
la conquista de la Nueva España, ed. Trillas, México, 2012, p. 591.
[2]
Así lo han marcado la independencia y la revolución mexicana en su concepto
sobre la nación y el mestizo.
[3]
En este ensayo a la población originaria de nuestro continente genéricamente
prefiero llamarle indígena ya que el término: indio o india, remite a una
geografía ajena a los sujetos de estudio y destinatarios de estas líneas.
[4]
“Descubrimiento y conquista del mundo”, Ruggerio Romano y Alberto Teneti, en: Los fundamentos del mundo moderno, 23°
ed., S. XXI ed., México, 1992, p. 177-195.