lunes, 25 de abril de 2016

El mestizo en la sociedad mexicana

Como parte esencial de las investigaciones históricas es fundamental no sólo para el historiador, sino también para el común de las personas, trabajos y oficios; para favor de la conciencia el tener conocimiento pleno del espacio con el cual cada uno de los seres interactua.
            Para el caso de los mexicanos y demás habitantes de nuestro continente preguntarse o planearse objetivos relacionados con la interacción de su ser con el espacio puede llevarle a experimentar temporalmente diferentes formas culturales, hábitos de vida, maneras de subsistir. Atendiendo el origen como una señal o como un ícono particular en el acontecer de un evento singular de una época, encontramos que los actos fundacionales como: la construcción de una cosmópolis, el empleo de una nueva técnica material o intelectual; marcan en la línea del tiempo una referencia para el cálculo de proporciones temporales, periodizaciones, los llamados procesos históricos con los cuales el historiador puede componer su oficio o emitir una verdad comprendida entre los extremos de una línea temporal ascendente o en el punto temporal donde el ciclo asciende o recurre.

            En México el mestizo, su imaginario y concepto se comienza a formar desde el encuentro europeo con los anahuacas, habitantes de este continente. Desde el naufragio de Gonzalo Guerrero, resultado desastroso de mares inconocibles, tuvo como primer buen término una de las primeras familias mestizas en nuestra patria; si los normandos llegaron al actual Golfo de México y generaron familias hasta ahora no se tiene registro desastroso, para el caso de la primera familia mestiza mayense, fundada por Gonzalo Guerrero, tampoco es el caso ya que fue reconocido como hombre semejante dentro de una sociedad ajena a él, llegando al grado de negativa ante la llamada de Hernán Cortés, decidiendo bajo su voluntad y por libertad de su familia y de su pueblo combatir las fuerzas militares europeas que acometieron en contra de la población nativa de nuestro continente. De esa manera ejemplifico la interacción del ser en este continente, el mundo del Anáhuac, a partir de un caso particular en donde dos orígenes sociales, culturales y familiares se concilian respetando los seres originarios de su ecosistema y geografía.

            Si atendemos a otro punto que pueda indicarnos el origen del mestizo encontraremos que, por definición,  al resultar de la unión entre un indígena y un europeo, pertenece al grupo familiar en donde los hijos o bien todos son mestizos o aquel en donde se incluyen criollos o hijos naturalmente europeos; para el caso de este segundo conjunto familiar tenemos que el español bien sea hombre o mujer tienen amante indígena, bajo ése calificativo o como concubina, tomada como sirviente o esclava, para el caso de las mujeres indígenas. Lo que nos lleva a una situación de medios hermanos políticamente hablando, pues el lazo de sangre es indiscutible, siendo así las medias hermandades el origen de persecuciones, injusticias, diferencias en el trato o en el reconocimiento legítimo. Cabe subrayar el reconocimiento legítimo pues éste es el origen de disputas nobiliarias, testamentarias, legales en muchos sentidos. En términos domésticos el mestizo es hermano por igual ante un mismo padre o ante una misma madre, la igualdad ante ambos implica cierta ‘adopción’ en la familia legalmente reconocida o una unión espiritual por medio de alguno de los sacramentos para el caso del reconocimiento cristiano de los hijos, importante a señalar para el caso de nuestro país mayoritariamente cristiano.

            Al respecto de los mestizos Ruggiero Romano y Alberto Tenenti registran: “…los mestizos… a veces adoptados por los padres, se encontraron, en el fondo fuera de ambas comunidades [la española y la indígena]”. Respecto a la unión de esposos españoles con mujeres indígenas, bajo el mismo techo de la esposa española tenemos que: “…será de tipo rigurosamente español, con todos los principios de la familia española […] sus hijos vivían en cocinas, en los patios secundarios criados por indias, jugando con amiguitos indios[1] y mestizos (estos últimos […] medios hermanos)”[2].

            Visto de esta manera el mestizo desde un origen presenta cierto problema legal y familiar dentro de una sociedad que le ha tomado por bandera, el nacionalismo e historiografía liberal escrita durante el siglo XIX, sumado al ímpetu nacionalista de la revolución mediante el discurso nacionalista del PRI y el movimiento cultural iniciado por Vasconcelos hicieron del mestizo la imagen ideal y realizada del mexicano a través de toda su historia, cabe cuestionarnos, en el ámbito legal y familiar, si el común de los mexicanos se identifica con esta imagen y si en realidad ha llegado a la solución de los problemas que la media hermandad ha provocado a costa de sangre y muerte con tal de imponer cierta ley o apellido, cierto padre o cierta madre. En términos domésticos y funcionales una familia saludable en un entorno cultural estable permanece firme ante cualquier avenencia del tiempo, el Archivo General de la Nación es un claro ejemplo de la variedad cultural y familiar que ha presentado México desde el surgimiento del mestizo, pues en dicho archivo se encuentra numerosa documentación legal y eclesiástica que bien pueden ejemplificar estas líneas.
            Dicho esto ahora cabe decir que tanto mestizos como criollos perteneciendo a una familia pueden tener un mismo reconocimiento frente a sus padres, incluso con los de más abolengo, básteme decir: los muchos títulos nobiliarios que llegaron a ostentar muchos mulatos, es decir, ni por la unión de blanco y negro se pudo asegurar la deslegitimación e irreconocimiento de los hijos; entre españoles e indígenas no fue la excepción.
            Esta nueva aculturación que se ha presentado en México desde el encuentro de los mundos también es observable en las familias de otros estratos, por ejemplo, muchos hacendados o indígenas ocultaban o protegían a sus hijos mediante la imposición u omisión de uno de sus apellidos, para asegurar el porvenir de los niños, algunos fueron mecanismos para librarse de la encomienda o del hacendado y los abusos que llegaron a implicar.
            Dicho lo anterior tenemos que el mestizo al igual que el indígena podría tener otra ‘suerte’, la de hijo ilegitimo o irreconocido, lo que le llevó a una condición de “nepantla”, entre banderas o sin bandera, lo que le llevaría a un abismo de conciencia o de razón. Al ser visto como el indígena o el mestizo que ya no es, aquél que no es recordado porque no talla grandes monolitos o alza grandes teocalis puesto que el religioso y nacionalista que le recuerda como el gran guerrero rojo indígena  o mestizo de bronce, le prohibió construir sus hermosos teocalis, sus magnas piedras.
        A final de cuentas la condición restante a los ojos de la historia también quedó demostrada, no cabe si quiera hacer la indagación filosófica o idealista: una española hubiese aceptado la esposa indígena de su esposo, incluso bajo su mismo techo, no por nada cuando la esposa de Gonzalo Guerreo cuando se enteró de la condición familiar de su esposo después de su naufragio al oír que Hernán Cortés pedía su regreso contesto: “Mira con qué viene este esclavo a llamar a mi marido; íos vos y no curéis de más pláticas”[3]. Preguntarse ahora si la familia indígena cabe en la española o a la inversa resultaría un anacronismo, lo que cabe reflexionar es la condición familiar, legal y verdaderamente libertaria[4] de todas las familias del país, al final si el mestizo es ejemplo ¿cuáles de sus pasos debemos seguir, cuál de todas sus condiciones nos es digna heredar?.


Recomendación Bibliográfica ;) ;D :)
Bonfil Batalla, Guillermo, Identidad Nacional y Sobre la ideología del mestizaje” en: Obras escogidas. Selección de Lina Odena. Tomo 4. México INI- INAH- CIESAS, p. 397- 423​, versión PDF
Días del Castillo Bernal, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Ed. Trillas, México, 2012, p. 591.
Romano Ruggerio y Teneti Alberto, Los fundamentos del mundo moderno, 23° ed., S. XXI ed., México, 1992, p. 328.                                     


[1] Cita tomada del sitio electrónico: http://www.mexicodesconocido.com.mx/jeronimo-de-aguilar-y-gonzalo-guerrero-dos-actitudes-frente-a-la-historia.html consultado el 24 de abril de 2016 a las 22:00hrs; aquí la obra impresa: Bernal Días del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, ed. Trillas, México, 2012, p. 591.  
[2] Así lo han marcado la independencia y la revolución mexicana en su concepto sobre la nación y el mestizo. 



[3] En este ensayo a la población originaria de nuestro continente genéricamente prefiero llamarle indígena ya que el término: indio o india, remite a una geografía ajena a los sujetos de estudio y destinatarios de estas líneas.  
[4] “Descubrimiento y conquista del mundo”, Ruggerio Romano y Alberto Teneti, en: Los fundamentos del mundo moderno, 23° ed., S. XXI ed., México, 1992, p. 177-195.