Aquí estoy frente ami rostro, la luz se dibuja en mis pupilas y mi pensamiento se encuentra ante imágenes perdidas que en mi un recuerdo vivo evocan, siento y mi corazón late, sigo mi intuición y aveces sólo navego por la vida.
Me miro hablando con oníricos seres, emociones en la palabra que no he podido encontrar, se que allí estamos juntos, creo en este instante, no sin llamar, no sin hablar, ahora sólo sentir quiero. Viajar en tu no cercanía para que atestigües cada momento de mi vida, así te llevo; en mis manos, en mis ojos, en la luna plateada que me muestra tu rostro, en la llama que has encendido y que alimenta mi estrella.
El cielo oscurece a los pasos y camino de nuestro sol, aquí me tienes, como el cuanta gotas que construye su reloj de agua a cada suspiro y sentimiento, cual astrónomo busco y siento la geometría de nuestros pensamientos, la luz que emana de la fuente celestial, en el firmamento que cada noche nos cobija.
Acudo a mis almohadas, un trozo de mis adentros abita en mi cabecera, donde ahora habitas tu. Me arropo con tu suéter, pinto en mis labios el carmín de tu boca, el bálsamo rosado que nutre y habita mi deseo, me arropo a tus adentros pues esta es una noche más, no en un sueño pues se que nuestra vida es un sueño. Junto mis pupilas en el mutuo templo del encuentro, sé que al despertar tus ojos abrirán mis ventanas y nos veremos entre sábanas envueltos al calor de nuestro nombre. Amor.
Arturo García Anaya.
"La brisa de la risa"
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