martes, 8 de septiembre de 2009

BLANCO

BLANCO

Entonces…. Entonces…. entonces … me senté frente al espejo y no encontré nada más que el mundo de una falsa luz, aparte la silla de mí y salí de mi cuarto, caminé por la calle y encontré un pequeño estanque , mi volumen de agua que esperaba, al igual que el espejo reflejaba luz, pero luz cristalina, una luz que en mi pequeño horizonte visible movía engranes en mi mente, me sedujo y caminé para ver a través de él.

Cuando vi por primera vez el sol cayó en el poniente. Cuando mi insistencia llamó al segundo intento la luna me sonrió, en el cielo NADA, en el espacio NADA, en el negro NADA, sólo LUNA a través del agua. Viento y agua me nombraron, cerré los oídos y abrí más los ojos, miré y volví a mirar, la mujer luna estaba triste, lagrimas blancas en el agua, su luz me decía que me había observado, sus amigas tintineantes se lo habían dicho y sus negros ojos lo confirmaban al atravesarme. Yo, uno de sus muchos elegidos era víctima de su encomienda.
Su voz-luz dirigió su palabra y dijo:

-Tu ser no puede ser negado, ni luz ni estrellas que compartes con tus semejantes, pues todos venimos y vamos de y a una estrella, de y a una obscuridad.

-La palabra, pensamiento y sentimiento nunca podrán ser apagados ni en silencio, ni obscuridad, ni el viento, ni el aliento. Si intentas apagarlos sólo adelantarás tu muerte.

-No tropieces con cabezas o quedarás descerebrado.

…. Silencio intermitente en mi mente, no pude escuchar más, la mujer blanca mandato y consejo había hecho, caí al agua y el sueño se hizo presente, dormí…. dormí… dormí y soñé, duermo y sueño en el agua.
Tomado de la Bitácora de Viaje de Arturo GA

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